La diferencia clave

En ropa corriente el comprador filtra por talla y precio. En vintage busca con palabras: «Levi's 501 años 90», «abrigo lana vintage», «camisa seda 70s». Tu título tiene que contener esas palabras.

Datar la prenda

La etiqueta dice mucho: tipografía, país de fabricación, composición, referencias de cuidado. Una etiqueta «Made in USA» en unos vaqueros, un logo antiguo, un cierre metálico de marca — todo eso permite situar la década y justifica el precio.

Si no estás seguro, di la década aproximada y explica en qué te basas. La honestidad se valora en este mercado más que en ningún otro.

Las medidas mandan

Las tallas antiguas no corresponden a las actuales, y el comprador de vintage lo sabe. Da medidas reales en centímetros con la prenda plana: pecho, largo, hombros, cintura, entrepierna. Sin ellas, no compra.

Es, con diferencia, el dato que más ventas produce en esta categoría.

Los defectos no son un problema

El desgaste forma parte del atractivo, siempre que esté descrito. Un descosido, una decoloración, un botón cambiado: menciónalos y fotografíalos. Lo que arruina una venta vintage no es el defecto, es la sorpresa.

Poner precio

El vintage no sigue la lógica del descuento sobre el precio de origen. Se valora por rareza y por demanda actual. Busca lo que se ha vendido de verdad —no lo publicado— con las mismas palabras clave, y sitúate ahí.

Las piezas realmente raras aguantan un precio alto durante meses. Las corrientes disfrazadas de vintage, no.

Fotografiarlo bien

Luz natural, fondo neutro, prenda entera y detalle del tejido. Y una foto de la etiqueta: en vintage es una prueba de autenticidad y, a menudo, el detalle que decide la compra.

Para que te encuentren

Marca, modelo, década y tipo de prenda en el título. Qué palabras funcionan y cuáles te perjudican.